AÑO NUEVO

Por mucho que te empeñes en quejarte;

por mucho que te obligues a estar triste,

casi todos los días tienen horas felices

aunque todos los días tengan horas amargas.

Y si un cielo cubierto te tinta de negrura

y la lluvia te encierra con tu angustia más larga,

no hace falta un Danubio con bosques en la orilla,

ni una fuente muy clara,

ni siquiera el arroyo que se seca en verano

para ver reflejarse la luz que trae la calma;

pues cuando el sol resurge

también brilla en los charcos y en las lágrimas.